El cierre de Studio Ghibli será temporal

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La noticia del cierre de Studio Ghibli ha sacudido fuertemente a todos sus seguidores y ha trascendido más allá (llegando incluso a los trending topics de Twitter), pero la esperanza es lo último que se pierde. Según informaciones de última hora por parte del portal de referencia francés Catsuka, en la entrevista que ha concedido Toshio Suzuki a la televisión japonesa hoy mismo, no ha cerrado la puerta a que Studio Ghibli pueda seguir produciendo películas en un futuro, y sus palabras podrían haberse tergiversado.

 

Las informaciones desde Japón siempre son confusas por la dificultad del idioma, por eso tomamos con cautela cualquier cosa y solo podremos decir que Studio Ghibli cierra sus puertas cuando ellos lo confirmen oficialmente. Mientras, os lo contamos todo.

El caso es que sí, Suzuki anunció, de alguna manera, que el Studio Ghibli deja de producir largometrajes de animación. Pero no definitivamente. El anuncio no es casual: lo hacen dos semanas después del estreno de su nueva película, Omoide no Marnie, cuyas primeras recaudaciones no han sido especialmente buenas como para salvar la situación. Pero esa no es la única razón.

Había ya varias pistas últimamente como para intuir que en Studio Ghibli podía haber un terremoto interno: la retirada de Hayao Miyazaki en septiembre de 2013 dejaba al estudio descabezado y sin un líder en el que sustentarse. El otro fundador, Isao Takahata, con 78 años daba prácticamente por finiquitada su carrera tras despedirse con el estreno de La leyenda de la Princesa Kaguya, en noviembre de 2013. Además, su elevadísimo coste de producción sumado al escaso rendimiento que tuvo en taquilla, hirió de muerte el proyecto de continuidad de la compañía. Y, finalmente, el propio Toshio Suzuki, en marzo de 2014, anunció que también dejaba su cargo. Los tres fundaron Studio Ghibli en 1985, y los tres eran la brújula de la empresa.

Por otro lado, Studio Ghibli es de los pocos estudios de animación en Japón que tienen una plantilla de trabajadores fija. Es decir, se hicieran o no películas, hiciera falta un tipo de personal u otro, ellos cobraban un sueldo todos los meses, algo insostenible para casi cualquier empresa de este tipo, pero que las titánicas cifras de recaudación de las películas de Miyazaki y, en menor medida Takahata, lograban estabilizar en una idea casi utópica que sin embargo a Ghibli le ha funcionado todos estos años, desde que se instauró este tipo de sistema tras realizarse Porco Rosso en 1992.

Sin Miyazaki ni Takahata en el estudio, no tiene sentido una plantilla fija que consume todos los recursos económicos. Aquí entra la confusión en las palabras de cierre pronunciadas hoy por Suzuki, pues lo que realmente ha dicho, tal y como informan Catsuka y Deculture, y que ya había planteado semanas antes incluso, es el cambio en la forma de producir películas de Studio Ghibli. Un descanso para replantearse la situación y volver a los orígenes, cuando Ghibli no tenía asegurada su continuidad y se la jugaba cada vez que hacía una nueva película. Con esto se vuelve al sistema anterior a Porco Rosso, en el que cada película tiene su propio comité y equipo de producción bajo la marca de Studio Ghibli, pero como trabajadores independientes o freelance, y no ya con los trabajadores fijos que estaban ahí pasara lo que pasara. Se quiere pagar a los que trabajen en cada obra por esa obra, y no por pertenecer a la nómina de Studio Ghibli, que además era bastante numerosa. Por ese lado, cae un poco la utopía de un Studio Ghibli autosuficiente, que se nutría de su propia plantilla a la contra de la industria, donde las películas se realizan (y se pagan) por obra, no por pertenecer a un estudio en concreto. Y, al finalizar esa obra, se disuelven para embarcarse en otros proyectos.

Por ahora, en ese descanso que Suzuki dice que se darán, se centrarán en la concesión de licencias a la espera de ver cómo funcionan con el nuevo sistema y cómo pueden llevar a cabo de nuevo proyectos propios. Mientras tanto, no anunciarán nada.

Suzuki también mencionó en su momento que el futuro del estudio pasaba por el estreno, el pasado 19 de julio, de la nueva película When Marnie was there (Omoide no Marnie), dirigida por Hiromasa Yonebayashi, que ya había debutado en 2010 con Arrietty, aunque tutelado por Hayao Miyazaki. Esta vez, se le ha entregado una mayor libertad a Yonebayashi y no parece haber resultado mal, según las primeras críticas. Sin embargo, sus resultados en taquilla no están siendo demasiado esperanzadores, pese a no ser malos del todo. Debutó en tercer lugar, y en su segunda semana se ha mantenido ahí. A estas alturas, salvo Kaguya, el resto de películas de los últimos años habían recaudado más.

Ghibli mantendrá un pequeño equipo para los proyectos personales de Hayao Miyazaki como puedan ser cortometrajes para el Museo Ghibli, o preparación de exposiciones. También seguirá en funcionamiento el departamento “Momonoma”, que dirige el animador Yoshiyuki Momose y que suele realizar trabajos para anuncios publicitarios y videoclips. Estos ya eran freelance antes, así que no notarán ningún cambio.

El anuncio es triste, sí. Studio Ghibli podría estar preparando su disolución, también. Pero, a día de hoy, la realidad es que en Ghibli van a buscar reorientar su negocio para ver si hay viabilidad a su proyecto.

Studio Ghibli pierde también hoy algo muy importante, y es todo ese personal de la plantilla fija lleno de talento y que a lo largo de los años ha aprendido trabajando directamente en las películas de Hayao Miyazaki e Isao Takahata. Realmente la intención inicial es que, de ese grupo de animadores cuyo estilo y enseñanzas ya habían adquirido, saliera el futuro de un estudio continuista en la idea de sus fundadores. Pero parece que hubo un error de cálculo: ni Hayao Miyazaki es eterno para sacar las castañas del fuego a los demás, ni se puede “crear” a un nuevo Miyazaki, por muy bien que se le enseñe y por muchos años que aprenda codo con codo con el maestro. El talento natural es innato. La genialidad también. Habrá otros genios, pero no habrá otro Hayao Miyazaki.

Cabe recalcar que la palabra que más ha repetido Toshio Suzuki en la entrevista de hoy ha sido “reestructuración” y en ningún caso “desaparición” o “cierre de puertas”, como apuntan en Deculture. La decisión es la de cesar temporalmente de hacer largometrajes mientras se reestructuren, con vistas a volver a intentarlo.

No olvidemos que Studio Ghibli se inició en 1985 con un proyecto que era poco menos que un castillo de naipes: a la mínima, podía caer. Ahora Ghibli vuelve a los orígenes e intentará seguir haciendo lo que mejor sabe hacer: convertir los sueños en imágenes.

Artículo publicado en GENERACIÓN GHIBLI escrito por escrito por Álbaro López.
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